Luego de que el portón norte fuera incendiado en enero pasado, afectando gravemente uno de los accesos históricos de la Catedral de Puebla, han iniciado los trabajos de restauración de este elemento, considerado uno de los bienes muebles más significativos de este emblemático recinto.
La intervención fue posible tras un proceso de dos meses de ajustes técnicos y revisión especializada del proyecto, que culminó con la entrega de la licencia para su ejecución por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), garantizando que los trabajos se realicen bajo estrictos criterios de conservación patrimonial.
El proyecto es resultado de la suma de conocimientos y voluntades de especialistas en restauración, con la participación del delegado del INAH en Puebla, Gustavo Donnadieu Cervantes; del canónigo de la Catedral poblana, Francisco Vázquez Ramírez; así como del personal de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos.
El canónigo Francisco Vázquez Ramírez subrayó: “La restauración de este portón representa no solo la recuperación de un elemento material, sino también de un símbolo de identidad y de fe para la comunidad poblana”.
Este esfuerzo ha sido posible gracias a la coordinación entre los tres órdenes de gobierno y las autoridades eclesiásticas, consolidando un modelo de colaboración interinstitucional en favor del patrimonio cultural.
En esta primera etapa, los trabajos se concentran en devolver la estabilidad estructural del portón mediante la consolidación de la madera y la reestructuración de sus hojas.
De manera paralela, se aplican tratamientos preventivos con productos antixilófagos y retardantes de fuego para proteger tanto los elementos originales como las nuevas integraciones.
En fases posteriores, se realizarán labores de mantenimiento que incluyen la humectación controlada de la madera y tratamientos especializados para recuperar sus propiedades físicas.
Asimismo, se contempla la restauración de chapetones y elementos metálicos mediante procesos de limpieza, estabilización y reintegración de piezas faltantes, incorporando nuevos componentes bajo criterios de compatibilidad y diferenciación.
La restauración del portón norte no solo representa la recuperación de un elemento arquitectónico dañado, sino también la reafirmación del compromiso colectivo por preservar el patrimonio histórico de México y proteger uno de los símbolos más representativos de la ciudad de Puebla.
