HERMOSILLO, Sonora.- El proceso penal contra Mario Abeyta Meléndrez no da señales de detenerse. Lejos de resolverse en las instancias locales, el caso escala en complejidad y en alcance judicial: tras ser vinculado a proceso por el presunto delito de fraude, la defensa vio rechazado su primer intento por frenar la causa mediante un amparo, y el conflicto ha llegado ahora a un tribunal federal colegiado.
El expediente 3190/2025, radicado ante un Juez Oral Penal de Hermosillo, Sonora, tiene un origen que lo distingue de la mayoría de los procesos penales: fue iniciado a partir de una denuncia presentada por Mario Abeyta Ruiz, padre del imputado. Lo que en otro contexto podría parecer un asunto estrictamente familiar derivó en una causa penal formal que hoy transita por los pasillos de la justicia federal.
La vinculación a proceso fue el primer paso significativo en ese trayecto. Esta figura procesal, establecida en el sistema penal acusatorio, implica que el juez encontró datos de prueba suficientes para considerar que se cometió un hecho que la ley señala como delito —en este caso, fraude— y que existe la probabilidad de que el imputado lo cometió o participó en su comisión. No equivale a una sentencia condenatoria, pero sí abre formalmente el procedimiento y obliga al imputado a enfrentar el proceso bajo las condiciones que el juez determine.
Frente a ese escenario, la defensa de Abeyta Meléndrez recurrió al amparo como herramienta para intentar detener la causa antes de que avanzara. Sin embargo, la solicitud fue desechada por el propio Juez Oral Penal de Hermosillo, lo que representó el primer revés concreto en la estrategia de defensa. El rechazo no puso fin a los intentos por frenar el proceso: la defensa respondió con un recurso de queja, mecanismo previsto en la Ley de Amparo para impugnar las decisiones de los jueces de distrito o, en este caso, del juez que desechó la solicitud.
Ese recurso de queja ya fue admitido por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materias Penal y Administrativa del Quinto Circuito, instancia que ahora tiene en sus manos la decisión de determinar si el rechazo del amparo fue correcto o si la defensa tiene razones jurídicas para que el recurso prospere. La admisión del recurso no suspende automáticamente el proceso penal, por lo que la vinculación a proceso sigue vigente mientras el tribunal delibera.
El caso ilustra la dinámica que puede adquirir un conflicto legal cuando involucra vínculos personales cercanos y cuando la defensa decide agotar cada instancia disponible para revertir las decisiones adversas. Lo que comenzó como una denuncia entre padre e hijo en Hermosillo ha escalado hasta un tribunal federal, y el desenlace dependerá ahora de la interpretación que el Cuarto Tribunal Colegiado haga sobre la legalidad del proceso hasta este punto.
Por lo pronto, el procedimiento penal contra Mario Abeyta Meléndrez continúa su curso. La vinculación a proceso permanece firme, el amparo fue rechazado, el recurso de queja está en trámite y la justicia federal tiene la última palabra —al menos en esta etapa del largo camino judicial que aún queda por delante.
Fuente: Cosa Juzgada Sonora.
