Trabajar en la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial, no es lo único en lo que coinciden Mónica, Elsa y Esther: las tres también son el sostén de sus familias y cuidan a sus padres, hijos y hermanos.
Esther Cano López es responsable del conmutador. A los 19 años tenía la ilusión de estudiar, ser profesionista; sin embargo, la muerte de su madre truncó sus sueños y con seis hermanos sus prioridades cambiaron. Un ataque de poliomielitis y un posterior accidente la dejaron sin movilidad, no obstante, afirma que enfrentarse a las adversidades también es un modo de vida.
Y aconseja: “todos tenemos problemas y todos los enfrentamos, solo que los obstáculos son
diferentes; así que no nos pongamos limitaciones”, incluso, afirmó, ni siquiera cuando hay impedimentos físicos.
Esther sale de su casa temprano, tiene por hábito estar en la dependencia al menos media hora
antes de su entrada: “lo hago porque me gusta mi trabajo, atender a la sociedad y sentirme útil. Si
me quedo en mi casa me siento devastada”.
Los seis hermanos de Esther “son hombres de bien”. Están casados y tienen profesión gracias al
esfuerzo y protección de su hermana.
Mónica Sánchez Bustamante, es otra de las mujeres fuertes en la Secretaría de Medio Ambiente.
Con tres hijos, tuvo que superar la pérdida de su esposo. “Con mucho sacrificio”, relata, repartía
su tiempo entre su trabajo en distintos departamentos de la dependencia donde le ha tocado colaborar, guiaba las tareas de sus hijos, cocinaba y logró estudiar la licenciatura en Administración de Empresas.
