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martes, abril 21, 2026

“NO SE QUEDEN SIN HACER LAS COSAS QUE DESEAN”: PATRICIA AMÉZAGA MADRID

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Doctora en Ciencia y Tecnología Ambiental, la científica mexicana fue elegida para recibir la tercera edición del Premio Ada Byron, que tiene por objetivo visibilizar y reconocer el trabajo que realizan las mujeres en los diferentes campos de la ciencia y la tecnología.

Cuando tenía nueve años de edad, Patricia Amézaga Madrid acompañó a su mamá al mandado. Ahí, en los anaqueles, se encontró un cerebro para armar. Se lo pidió a su madre y ella lo compró. Luego la pequeña Patricia fue con su maestro de primaria a mostrárselo. Él le explicó que esa parte del cuerpo se encargaba de controlar a todas las demás partes y le dijo que iba a ayudarla a armarlo.

 

Con inconfundible acento norteño, la investigadora recuerda a la niña que fue y que vivía en un rancho —Camargo, Chihuahua— y a la que ni su madre ni su profesor le dijeron que ese juguete, un cerebro humano, no era para niñas. Esa experiencia, cuenta, fue su primer paso en el camino de la ciencia, un camino que la llevó hasta el escenario del Auditorio Pedro Arrupe, SJ, del ITESO, adonde llegó para recibir el Premio Ada Byron, un galardón que tiene por objetivo reconocer la trayectoria y las aportaciones de las mujeres en los campos de la ciencia y la tecnología.

 

Patricia Amézaga fue elegida como ganadora del Premio Ada Byron en reconocimiento a una trayectoria que se ha enfocado en los ámbitos de la nanotecnología y las nanociencias. “Manipulo átomos, que es como hacer un pastel, sólo que nosotros podemos hacer nuevos materiales”, dijo durante la ceremonia de premiación, que tuvo como sede el ITESO y en la que se recordó que el premio surgió en 2014 por iniciativa de la Universidad de Deusto, en Bilbao, España, y que desde 2019 cuenta con un capítulo México del que forman parte las universidades del Sistema Universitario Jesuita (SUJ).

 

Lorena Giacomán, asistente de Educación de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, destacó el trabajo de Patricia Amézaga como una mujer tecnóloga que ha dedicado sus investigaciones a la creación de proyectos “que mejoran la calidad de vida de las personas, ofrecen soluciones a problemas sociales. En su trabajo [Patricia Amézaga] privilegia la vinculación y apoya y estimula la participación de otras mujeres”.

 

En la tercera edición del capítulo mexicano del premio participaron 89 candidatas, cuyas trayectorias fueron analizadas por un comité de 70 personas expertas en diferentes campos de la ciencia y la tecnología y quienes eligieron a 10 perfiles finalistas, que fueron turnados al jurado encargado de seleccionar como ganadora a Patricia Amézaga, licenciada en Químico Bacteriólogo Parasitólogo, maestra en Ciencia y Tecnología de Alimentos por la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua; doctora en Ciencia y Tecnología Ambiental por el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (Cimav), SC, y que actualmente se desempeña como Técnica Académica titular en el Cimav, en Chihuahua, Chihuahua.

 

Después de recibir el premio, dotado con cien mil pesos, Patricia Amézaga contó dos anécdotas que, dijo, determinaron su incursión en el mundo de la ciencia. La primera fue cuando, siendo niña, su madre le compró un cerebro para armar; la segunda, cuando ya siendo madre de sus dos “bendiciones”, un amigo la motivó a solicitar una beca para estudiar la maestría. “Ahí fue cuando empecé a conocer la ciencia y la tecnología de verdad”, dijo Amézaga, quien agregó: “llegué a la ciencia por casualidad, pero es algo que me apasiona”.

 

La investigadora reflexionó sobre la importancia de incorporar la ciencia y la tecnología desde la educación básica y sin hacer distinciones —“no limitemos las actividades por género”— para que las infancias sepan desde el principio “que la ciencia está ahí y que no…


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Doctora en Ciencia y Tecnología Ambiental, la científica mexicana fue elegida para recibir la tercera edición del Premio Ada Byron, que tiene por objetivo visibilizar y reconocer el trabajo que realizan las mujeres en los diferentes campos de la ciencia y la tecnología.

Cuando tenía nueve años de edad, Patricia Amézaga Madrid acompañó a su mamá al mandado. Ahí, en los anaqueles, se encontró un cerebro para armar. Se lo pidió a su madre y ella lo compró. Luego la pequeña Patricia fue con su maestro de primaria a mostrárselo. Él le explicó que esa parte del cuerpo se encargaba de controlar a todas las demás partes y le dijo que iba a ayudarla a armarlo.

 

Con inconfundible acento norteño, la investigadora recuerda a la niña que fue y que vivía en un rancho —Camargo, Chihuahua— y a la que ni su madre ni su profesor le dijeron que ese juguete, un cerebro humano, no era para niñas. Esa experiencia, cuenta, fue su primer paso en el camino de la ciencia, un camino que la llevó hasta el escenario del Auditorio Pedro Arrupe, SJ, del ITESO, adonde llegó para recibir el Premio Ada Byron, un galardón que tiene por objetivo reconocer la trayectoria y las aportaciones de las mujeres en los campos de la ciencia y la tecnología.

 

Patricia Amézaga fue elegida como ganadora del Premio Ada Byron en reconocimiento a una trayectoria que se ha enfocado en los ámbitos de la nanotecnología y las nanociencias. “Manipulo átomos, que es como hacer un pastel, sólo que nosotros podemos hacer nuevos materiales”, dijo durante la ceremonia de premiación, que tuvo como sede el ITESO y en la que se recordó que el premio surgió en 2014 por iniciativa de la Universidad de Deusto, en Bilbao, España, y que desde 2019 cuenta con un capítulo México del que forman parte las universidades del Sistema Universitario Jesuita (SUJ).

 

Lorena Giacomán, asistente de Educación de la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, destacó el trabajo de Patricia Amézaga como una mujer tecnóloga que ha dedicado sus investigaciones a la creación de proyectos “que mejoran la calidad de vida de las personas, ofrecen soluciones a problemas sociales. En su trabajo [Patricia Amézaga] privilegia la vinculación y apoya y estimula la participación de otras mujeres”.

 

En la tercera edición del capítulo mexicano del premio participaron 89 candidatas, cuyas trayectorias fueron analizadas por un comité de 70 personas expertas en diferentes campos de la ciencia y la tecnología y quienes eligieron a 10 perfiles finalistas, que fueron turnados al jurado encargado de seleccionar como ganadora a Patricia Amézaga, licenciada en Químico Bacteriólogo Parasitólogo, maestra en Ciencia y Tecnología de Alimentos por la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua; doctora en Ciencia y Tecnología Ambiental por el Centro de Investigación en Materiales Avanzados (Cimav), SC, y que actualmente se desempeña como Técnica Académica titular en el Cimav, en Chihuahua, Chihuahua.

 

Después de recibir el premio, dotado con cien mil pesos, Patricia Amézaga contó dos anécdotas que, dijo, determinaron su incursión en el mundo de la ciencia. La primera fue cuando, siendo niña, su madre le compró un cerebro para armar; la segunda, cuando ya siendo madre de sus dos “bendiciones”, un amigo la motivó a solicitar una beca para estudiar la maestría. “Ahí fue cuando empecé a conocer la ciencia y la tecnología de verdad”, dijo Amézaga, quien agregó: “llegué a la ciencia por casualidad, pero es algo que me apasiona”.

 

La investigadora reflexionó sobre la importancia de incorporar la ciencia y la tecnología desde la educación básica y sin hacer distinciones —“no limitemos las actividades por género”— para que las infancias sepan desde el principio “que la ciencia está ahí y que no…


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