El arranque del 2023 ha sido complicado para el estado de Puebla, por los feminicidios, homicidios, y también por las personas desaparecidas y no localizadas.
Ahí está el feminicidio de María Eugenia Ocampo y el de Wendy Hellem Sandon Herrera, de nacionalidad peruana; o el caso de tres mujeres que desaparecieron en la primera semana de enero como es Camila Guadalupe Tinoco y Karla Estefanía Trejo Rosas, también el de Stephanie Ledezma, aunque por fortuna ella ya fue localizada con vida.
El domingo presencié el retiro del Árbol de la Esperanza que instaló el colectivo Voz de los Desaparecidos, con la intención de visibilizar a las personas desaparecidas; y desafortunadamente de las 100 fotografías que se exhibieron ninguna personas fue localizada.
No sé imaginan, fue desgarrador ver a una madre sufrir por no poder ver a un hijo o hija, por vivir con la incertidumbre de saber si están con vida o algo más le sucedió.
No es concebible cómo una madre puede tomar el micrófono para exigir a las autoridades mejores estrategias de búsqueda y regresar a casa y saber que falta alguien, que no lo verá durante la comida, no le volverá a dar los buenos días ni las buenas noches, ni lo abrazará en su cumpleaños.
De acuerdo con datos oficiales, el 2022 cerró con mil 773 personas desaparecidas o no localizadas y en el histórico siguen buscando a más de 3 mil poblanos.
Así que se tienen que reforzar las políticas públicas para dar acompañamiento a las familias que atraviesan por este desafortunado momento, y el gobernador Sergio Salomón Céspedes Peregrina lo sabe. Ni Más Ni Menos.
Ana Celia Lara
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