En un firme llamado a transformar la cultura empresarial desde sus cimientos éticos, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción Delegación Puebla (CMIC Puebla) llevó a cabo la conferencia «Los distintivos empresariales en las cadenas de suministro, Distintivo EPI: Empresa con Políticas de Integridad», un espacio de diálogo y reflexión que reunió a empresarios, especialistas y líderes del sector para trazar la ruta hacia una industria más transparente, competitiva y responsable.
El encuentro fue encabezado por el presidente de CMIC Puebla, Raymundo del Valle Lafont, quien resaltó que: «La verdadera fortaleza de una empresa y de un sector completo, se construye sobre algo más profundo: la integridad, la ética y la responsabilidad con la que actuamos todos los días”.
El líder empresarial subrayó que el Distintivo EPI trasciende la esfera administrativa para convertirse en un auténtico compromiso público: “El Distintivo EPI – Empresa con Políticas de Integridad, es una herramienta que representa mucho más que un requisito administrativo o un documento para cumplir con un padrón. El Distintivo EPI es, en esencia, un compromiso público: un mensaje claro de que nuestras empresas están dispuestas a conducirse con rectitud, transparencia y responsabilidad. Porque las políticas de integridad no deben verse como un trámite, sino como un pilar fundamental para el crecimiento sostenible de nuestras organizaciones».
La conferencia fue impartida por el Mtro. Pedro Carta Tereón, Director General de Iniciativas Humanas y Sociales A.C., quien inició su exposición con un significativo reconocimiento: “CMIC fue la primera cámara empresarial en México en participar y comprometerse activamente en la lucha anticorrupción, desde el año 2002, sentando un precedente histórico en el sector privado”.
Durante su ponencia, el especialista desglosó la gestión de las cadenas de suministro desde una perspectiva integral que vincula el compliance, la reputación corporativa, las certificaciones y los distintivos empresariales. Enfatizó que las empresas comprometidas con la legalidad deben garantizar calidad estandarizada en toda su cadena de valor —insumos, procesos y servicios—, promoviendo una competencia leal y estructuras de costos reales, sin espacio para prácticas que corrompan al sistema o deriven en abusos de índole laboral, personal o ambiental.
En este contexto, presentó el concepto del “Mapa del compliance mexicano”, definido como el conjunto de exigencias que el propio mercado impone: desde el cumplimiento normativo mínimo o “de piso”, hasta la alta calidad, la responsabilidad social y la integridad irrenunciable como estándar operativo. El Mtro. Carta Terrón fue enfático al señalar que, si bien existe un nivel básico de cumplimiento, la aspiración de todas las empresas debe ser superarlo con creces para estar a la altura de los desafíos que enfrenta el sector y la iniciativa privada en la actualidad.
Asimismo, reflexionó sobre la evolución de la reputación empresarial en el escenario global, donde los atributos tradicionales de confianza para hacer negocios como la identidad, ubicación, distancia y experiencia— se han transformado radicalmente con la globalización y la dispersión geográfica de los proveedores. Hoy, la confianza se construye sobre la demostración palpable de la integridad.
Al abordar de lleno el Distintivo EPI (Empresa con Políticas de Integridad), el ponente invitó a las empresas a adoptar y hacer propias las siete políticas de integridad establecidas en el artículo 25 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas y en el artículo 18 de la nueva Ley de Adquisiciones, como una guía práctica y vinculante para institucionalizar la ética en el día a día de los negocios.
A esta conferencia desarrollada en el “Salón del Constructor” acudieron Maritza Méndez Cabrera, Presidenta del Comité de Participación Ciudadana Anticorrupción (CPCP); así como Laura Elisa Morales Villagran, Cecilia Huchin Mora y Víctor Manuel Sánchez Ruiz integrantes del CPCP y Juan Martín Hernández Cuevas, Director de Atención y Gestión Empresarial de la Secretaría de Economía y Trabajo del estado de Puebla.
Con esta iniciativa, la CMIC Puebla confirma su liderazgo en la promoción de una cultura de integridad, convencida de que la rentabilidad y la permanencia de las empresas constructoras en el largo plazo dependen, invariablemente, de la solidez de sus principios éticos.
