CHALCHICOMULA , DEL MAÍZ SAGRADO AL RENTABLE

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A nivel nacional, el servicio social se constituye como un mecanismo de aprendizaje experiencial que permite a jóvenes estudiantes conocer e intervenir en procesos sociales y culturales desde sus áreas de formación. Durante una exposición virtual, el alumnado de la IBERO Puebla conoció un caso de incidencia empoderadora en Chalchicomula de Sesma a partir de la animación turística y la independencia financiera.

Se entiende por animación turística toda acción que atrae para vender la cultura de un país o lugar distante; se trata de una manera de ofrecer una forma de vida en un proceso de intercambio de aprendizajes. El reto principal es generar un sistema enmarcado en esquemas pedagógicos para sensibilizar al visitante sobre la complejidad de la diversidad del entorno al que llega.

El enfoque social y cultural ejecutado por la académica Mtra. María del Carmen Morfín Herrera, se relaciona con la búsqueda de la mejora de la calidad de vida de las personas involucradas al tiempo que se forma al individuo de manera más sensible. El modelo se basa en una sustentabilidad que transforme los atractivos turísticos en ventajas competitivas.

Bajo este marco, la catedrática de la UDLAP, emprendió el proyecto de investigación e incidencia titulado Proceso productivo alternativo para el maíz cacahuazintle: una estrategia de combate a la pobreza para la comunidad de Chalchicomula de Sesma, Puebla.

En él, se buscó poner en marcha procesos productivos alternativos a través de un permanente diálogo de saberes con el objetivo de generar propuestas socialmente responsables de animación turística socioecológica y sociocultural. La convivencia horizontal permitió identificar uno de los bienes más preciados para los lugareños: “los campesinos nos han explicado que la semilla del maíz cacahuazintle solo se da a las faldas del Citlaltépetl y el Nevado de Toluca”.

Dicho cereal es considerado una joya prehispánica que genera orgullo a sus productores. Su condición exótica lo convierte en un producto de cultivo artesanal que se utiliza en múltiples platillos. El proyecto de investigación, implementado por Morfín Herrera y sus estudiantes de servicio social, consistió en aprender los usos y costumbres de siembra y cosecha del maíz cacahuazintle y utilizar las costumbres de ocio para que los futuros turistas pudieran comprenderlos.

Así, la construcción del conocimiento se basó en la reeducación de los visitantes, donde se dio un proceso de resiliencia social y comunitaria al revalorar los proyectos de vida. Cada acción benefició a los campesinos y a toda la comunidad acatando sus necesidades reales a través del diálogo de saberes y la transdisciplina.

Una de las principales dificultades expresadas por los campesinos fue la subvaloración económica de sus productos: en 2012 ─cuando inició la colaboración─ cada kilo de maíz se pagaba por 3.20 pesos. Por ello, se buscó desarrollar la actividad productiva en la comunidad a través de diferentes alternativas de mercadeo para revalorizar el maíz. La más destacada fue la producción de botanas orgánicas.

Gracias a las aportaciones de los campesinos y los estudiantes de Mercadotecnia que formaron parte de la primera cuadrilla de voluntariado se realizó la imagen de marca de los productos de Chalchicomula de Sesma. Además, a través de donaciones se le dotó a la comunidad de la infraestructura necesaria para producir de manera autónoma la nueva línea de botanas.

A diez años del arranque, se ha generado el acta constitutiva para registrar a la comunidad como sociedad productora de maíz de responsabilidad limitada en la que han participado 90 estudiantes con 65 proyectos distintos. “Ya hay esa credibilidad del grupo campesino que nos ha enseñado a vivir el otro mundo que muchos no conocen. Esto nos ha madurado de una manera diferente”, cerró María del Carmen Morfín.


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