El arzobispo de Puebla, Victor Sánchez Espinosa clausuró la visita pastoral que realizó del 20 de julio al 11 de agosto por la Zona Norte de la Arquidiócesis de Puebla, teniendo como sede la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, Tlatlauquitepec, Puebla.
Los obispos, como sucesores y guías de las Iglesias particulares, están llamados a hacer de la Iglesia, la casa y escuela de comunión. En esta razón estriba una de sus mas grandes acciones, la Visita Pastoral, que por mandato canónico deben realizar los pastores de su Diócesis.
La Visita Pastoral es una de las formas, confirmada por siglos de experiencia, con la que los obispos mantienen contacto personal con los sacerdotes y con los otros miembros del pueblo de Dios. Es una oportunidad para reanimarla vocación y misión de los agentes evangelizadores, felicitarlos, animarlos y a veces consolarlos.
Es también la ocasión para invitar a todos los fieles a la renovación de la propia vida cristiana y a una acción apostólica mas intensa. Para realizar este trabajo de animación misionera, han acompañado al sr. arzobispo Mons. Víctor Sánchez Espinosa sus obispos auxiliares: Mons. Francisco Javier Martínez Castillo y Mons.
Tomás López Duran, los sacerdotes del Pontificio Seminario Palafoxiano, los seminaristas, religiosas de diversas comunidades, fieles laicos y catequistas de la zona, quienes llevaron la palabra de Dios a través de diversas actividades por las 46 parroquias y sus comunidades que forman parte de la Zona Pastoral Norte de la Arquidiócesis de Puebla.
La clausura de la Visita Pastoral es una acción de gracias a Dios por el hecho de que la Iglesia, “ayudando a los fieles cristianos a vivir su fe con alegría y coherencia” ha sido, a lo largo de su historia creadora y animadora de cultura: “La fe en Dios ha animado la vida y la cultura de estos pueblos durante mas de 5 siglos”. Esta realidad se ha expresado como lo hemos podido constatar a lo largo de estas semanas en “el arte, la música, la literatura y, sobre todo, en las tradiciones religiosas y en la idiosincrasia de sus gentes, unidas por una misma historia y por un mismo credo, y formando una gran sintonía en la diversidad de culturas y de lenguas.
Con la inculturación de la fe, la Iglesia se enriquece con nuevas expresiones y valores, manifestando y celebrando cada vez mejor el misterio de Cristo, logrand
