AMLO, SIN CHEQUE EN BLANCO

En tiempo real

Por: Erick Becerra

El pasado viernes se presentó en Puebla el libro Voto, luego exijo, publicado por editorial Ilyo, coordinado por Carlos González, y en el que participó, en forma paritaria, un grupo de siete mujeres y siete hombres expertos en temas electorales y de comunicación que analizaron los resultados en que ganó AMLO pero sobre todo reflexionaron sobre lo que viene.

Después de escuchar las reflexiones de algunos participantes en el texto, me quedan claras algunas cosas.

Que Andrés Manuel López Obrador no tiene un cheque en blanco firmado por los millones de votos que consiguió en las urnas el 1 de julio pasado. Que los analistas coincidieron en que los votos fueron de los mexicanos y no de AMLO, sino fueron el vehículo para expresar un rechazo a lo que el viejo sistema partidista PRI-PAN había construido: una clase política privilegiada en contra de los ciudadanos. Me llamaron la atención los comentarios reflexivos de Claudia Guzmán –empresaria, promotora de la responsabilidad social empresarial y editora de la obra-, del académico Jorge Javier Romero, de la académica de la UNAM, Rosa María Mirón, y del comunicador José Buendía. Pero además, por momentos optimistas y en otros bastante pesimistas y críticos, los comentarios radican en la obligación, la responsabilidad, pues, que tienen los ciudadanos respecto del rumbo que tome el país a partir del voto. La exigencia de los ciudadanos debe ser directamente proporcional al nivel de compromiso y participación en las grandes decisiones del país.

Coincido en esta obligación con los analistas –cuya presentación organizóJacinto Herrera, presidente del Instituto Electoral del Estado (IEE), toda vez que el Estado lo forman todos. La suma de los que tienen el poder y los que los llevaron a él.

En caso de pensar que sólo con votar ya cumplimos, es claro que nos quedamos cortos.

Debemos exigir pero también participar porque los ciudadanos debemos madurar y de esa manera impedir que los gobiernos cometan abusos que en el pasado han hecho mucho daño pero que hoy, dada la abrumadora mayoría en los Poderes, podrían ser peor.

Yo tampoco estoy de acuerdo con la política de comunicación generalista, que no profundiza, que se beneficia del ruido que el mismo gobierno genera, en lugar de dar certezas.

Por ejemplo, en el caso de la construcción de la pista de Santa Lucía, es increíble que hoy inicie la construcción aun sin contar con permisos ambientales y sobre todo técnicos sobre la obra.

Pero así podríamos hablar de muchos temas como la lucha contra el huachicol –que derivó en desabasto por semanas y la compra absolutamente opaca de pipas para la distribución del combustible.

Cortinas de humo, indecisiones, contradicciones entre el gabinete e incluso ha desacreditado en diversas ocasiones a sus propios funcionarios que suman un número amplio de pifias que le han perdonado –hasta ahora- sus millones de fieles seguidores.

Por lo pronto coincido con los autores sobre los peligros de que desde el gobierno federal se vea a los programas federales asistencialistas como herramienta de control electoral, mismo que ha sido un error de los gobiernos panistas y priistas en los últimos 18 años.

En fin. Y apenas van cuatro meses.

Gracias y nos leemos el viernes, porque el miércoles no habrá edición con motivo del Día del Trabajo.

 

Twitter: @erickbecerra1

Face: @erickbecerramx

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