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viernes, abril 24, 2026

100 DÍAS DE UN GOBIERNO PRESENTE CON SERGIO SALOMÓN

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Cuando se funda la ciudad de Puebla, en el corazón del Valle de Cuetlaxcoapan, que abarcaba Tepeaca, Huejotzingo, Texmelucan e Itzocan, y todos los territorios despoblados, escenario de las guerras floridas… Motolinia, como llamaban nuestros ancestros originarios a Fray Toribio de Benavente, consagró dos cruces.

 

La primera, la de los españoles, que se quedó allá en donde hoy está la Capilla de Santa Helena en el Barrio del Alto, la segunda, la de los indígenas, que se mandó allá lejos a una pequeña ermita a espalda del convento de San Francisco. Dos cruces, para una ciudad. Dos cruces para un estado. Y así, Puebla nació dividida.

 

Quizá aquél 16 de abril de 1531, se condicionó, sin saberlo, el destino de esta sociedad: la separación irreductible entre nativos e invasores, entre lo blanco y lo moreno, entre lo europeo y lo mesoamericano.

 

Por un lado, la capital criolla. Por otro, los pueblos indios. Por supuesto, esto originó un desarrollo abismalmente dispar entre unos y otros.

 

A unos los condenó al olvido, al abandono. A otros les permitió, ciertamente con base en su propio ímpetu, cosechar los frutos de hacer de este territorio un motor económico de México y uno de los más pujantes del país.

 

La división hizo eclosión en los años de los gobiernos insensibles, neoliberales. El pragmatismo arribó al poder en Puebla, encabezado por personajes tecnócratas que en sus administraciones agudizaron el olvido de los desposeídos y la supuesta superioridad de los citadinos.

 

Hago este recuento, porque de esta forma, se explica más fácilmente lo que ustedes y yo, estamos haciendo aquí.

 

El gobierno que hoy encabeza el gobernador Sergio Salomón, representa una etapa nueva, diferente a la anterior, aunque cimentada en los mismos valores: igualdad, justicia, cercanía e inclusión; pero con mayor dinamismo, apertura y presencia.

 

Se trata, al fin, de una nueva etapa, con vida propia, con anhelos y objetivos, con todo un argumento por establecer y un relato por contar.

 

Tengo el gusto de conocer al hoy gobernador desde hace algunos años y estoy convencido de que su llegada a la titularidad del Poder Ejecutivo, bien podría formar parte de un guion escrito, en el que se pueda narrar la historia de la Puebla moderna.

 

Después de casi cuatro años de diseño y construcción del andamiaje estructural del poder público en nuestro estado, ahora se dinamiza el ejercicio del gobierno.

 

Después casi cuatro años de cimentar la nueva vida pública, Sergio Salomón acude ahora al encuentro de las personas, haciendo indispensable que en los caminos y en las plazas se dé el reencuentro de las poblanas y los poblanos con su gobierno.

 

Después de casi cuatro años de trabajo incansable para conformar una nueva clase política; hoy se hace necesario, es más, se hace indispensable acelerar a Puebla, para conectar lo milenario con lo moderno, para abrazar nuestra historia y cultura y, desde ahí, darle un renovado impulso al avance económico, industrial y tecnológico de nuestro estado. No tengo ninguna duda, y me enorgullece reconocer que así lo estás haciendo.

 

Creo sin temor a equivocarme que Sergio Salomón llegó puntual a tu cita con la historia de Puebla. Creo también, que después de haber sustanciado y consolidado el cambio de régimen… lo que sigue ahora es que nos guíes en la vertiente de la unidad por Puebla, para que el paradigma de diálogo y consenso, dé los frutos que nos lleven a vivir una nueva etapa para Puebla.

 

Al gobernador Sergio Salomón, los poblanos lo reconocemos como un experto hacedor de puentes (pontífice, si nos remontamos a la Roma clásica), reconocemos tu experiencia para generar consensos, tu afectividad, tu efectividad, tu sensibilidad y compromiso, que te hacen una persona excepcional y un muy dig…


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Cuando se funda la ciudad de Puebla, en el corazón del Valle de Cuetlaxcoapan, que abarcaba Tepeaca, Huejotzingo, Texmelucan e Itzocan, y todos los territorios despoblados, escenario de las guerras floridas… Motolinia, como llamaban nuestros ancestros originarios a Fray Toribio de Benavente, consagró dos cruces.

 

La primera, la de los españoles, que se quedó allá en donde hoy está la Capilla de Santa Helena en el Barrio del Alto, la segunda, la de los indígenas, que se mandó allá lejos a una pequeña ermita a espalda del convento de San Francisco. Dos cruces, para una ciudad. Dos cruces para un estado. Y así, Puebla nació dividida.

 

Quizá aquél 16 de abril de 1531, se condicionó, sin saberlo, el destino de esta sociedad: la separación irreductible entre nativos e invasores, entre lo blanco y lo moreno, entre lo europeo y lo mesoamericano.

 

Por un lado, la capital criolla. Por otro, los pueblos indios. Por supuesto, esto originó un desarrollo abismalmente dispar entre unos y otros.

 

A unos los condenó al olvido, al abandono. A otros les permitió, ciertamente con base en su propio ímpetu, cosechar los frutos de hacer de este territorio un motor económico de México y uno de los más pujantes del país.

 

La división hizo eclosión en los años de los gobiernos insensibles, neoliberales. El pragmatismo arribó al poder en Puebla, encabezado por personajes tecnócratas que en sus administraciones agudizaron el olvido de los desposeídos y la supuesta superioridad de los citadinos.

 

Hago este recuento, porque de esta forma, se explica más fácilmente lo que ustedes y yo, estamos haciendo aquí.

 

El gobierno que hoy encabeza el gobernador Sergio Salomón, representa una etapa nueva, diferente a la anterior, aunque cimentada en los mismos valores: igualdad, justicia, cercanía e inclusión; pero con mayor dinamismo, apertura y presencia.

 

Se trata, al fin, de una nueva etapa, con vida propia, con anhelos y objetivos, con todo un argumento por establecer y un relato por contar.

 

Tengo el gusto de conocer al hoy gobernador desde hace algunos años y estoy convencido de que su llegada a la titularidad del Poder Ejecutivo, bien podría formar parte de un guion escrito, en el que se pueda narrar la historia de la Puebla moderna.

 

Después de casi cuatro años de diseño y construcción del andamiaje estructural del poder público en nuestro estado, ahora se dinamiza el ejercicio del gobierno.

 

Después casi cuatro años de cimentar la nueva vida pública, Sergio Salomón acude ahora al encuentro de las personas, haciendo indispensable que en los caminos y en las plazas se dé el reencuentro de las poblanas y los poblanos con su gobierno.

 

Después de casi cuatro años de trabajo incansable para conformar una nueva clase política; hoy se hace necesario, es más, se hace indispensable acelerar a Puebla, para conectar lo milenario con lo moderno, para abrazar nuestra historia y cultura y, desde ahí, darle un renovado impulso al avance económico, industrial y tecnológico de nuestro estado. No tengo ninguna duda, y me enorgullece reconocer que así lo estás haciendo.

 

Creo sin temor a equivocarme que Sergio Salomón llegó puntual a tu cita con la historia de Puebla. Creo también, que después de haber sustanciado y consolidado el cambio de régimen… lo que sigue ahora es que nos guíes en la vertiente de la unidad por Puebla, para que el paradigma de diálogo y consenso, dé los frutos que nos lleven a vivir una nueva etapa para Puebla.

 

Al gobernador Sergio Salomón, los poblanos lo reconocemos como un experto hacedor de puentes (pontífice, si nos remontamos a la Roma clásica), reconocemos tu experiencia para generar consensos, tu afectividad, tu efectividad, tu sensibilidad y compromiso, que te hacen una persona excepcional y un muy dig…


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